La costumbre de embalsamar a los difuntos se
encuentra en muchas culturas del mundo, hallándose en sociedades con creencias religiosas muy dispares entre sí, las cuales
poseen en común un mismo propósito: intentar preservar de la corrupción los cuerpos tras la muerte utilizando medios
artificiales. Surgieron así unos ritos más o menos complejos que se sustentaron en creencias religiosas que entendían
al ser humano como resultado de la suma de un cuerpo vivo y un ente espiritual que sólo es capaz de alcanzar la felicidad
eterna si se preserva la parte material. Por tanto, en determinadas formaciones sociales donde se creía que el alma trasciende
al cuerpo, que la vida no acaba con la muerte, se concibió la idea de embalsamar los cadáveres para acoger el alma y ayudar
al difunto a pasar a la otra vida.
Sin duda de todas las sociedades que
implantaron el rito de embalsamar fue la del Egipto faraónico donde aquel alcanzó un mayor refinamiento. Ahí el tratamiento
que se puso en práctica varió con el tiempo pero también en razón a la importancia social del difunto. Del país del Nilo la
costumbre se extendió entre los asirios, judíos, persas, escitas e incluso entre los griegos y romanos establecidos en Egipto,
constituyéndose desde la Antigüedad tardía en uno de los ritos funerarios que más han atraído la curiosidad humana, hasta el
punto de que en la actualidad se configura como uno de los temas de investigación más sugerentes relacionados con el hombre
y su cultura. Reflejo de esto último fue la celebración en Santa Cruz de Tenerife, en febrero de 1992, del Primer Congreso
Internacional de Estudios sobre Momias, un evento que reunió por primera vez a un nutrido grupo de científicos vinculados a
diversas disciplinas procedentes de casi dos decenas de países de Europa, Norteamérica, Sudamérica y Próximo Oriente.
Ese
primer encuentro tuvo su continuación en el Segundo Congreso Mundial de Estudios sobre Momias (Cartagena de Indias, 1995),
y en los posteriores Tercero (Arica, 1998), Cuarto (Groenlandia, 2001) y Quinto (Turín, 2004), consiguiéndose que los
Congresos Mundiales de Estudios sobre Momias se consideren un tipo de reuniones científicas muy propicias para que antropólogos,
arqueólogos, conservadores, etnólogos, genetistas, paleoparasitólogos, paleozoólogos,..., puedan mostrar y discutir los avances
logrados en sus diferentes ámbitos de estudio.
En febrero de 2007 celebraremos el VI Congreso Mundial de Estudios sobre Momias,
cuya sede retorna quince años después al Archipiélago Canario, en esta ocasión a la isla de Lanzarote, sin duda una de las más
singulares de la Macaronesia por sus contrastados paisajes volcánicos. Esa será una reunión en la que esperamos contar de nuevo con
la participación de todos los científicos que desarrollan su trabajo en alguna de las disciplinas relacionadas con la momificación.